El noveno de San Felices de los Gallegos

El noveno de San Felices de los Gallegos: una fiesta con historia

San Felices de los Gallegos es un municipio de la provincia de Salamanca que cada año celebra una fiesta muy especial: el noveno. En el noveno de San Felices de los Gallegos se celebra con esta fiesta es la exención del pago de un impuesto al Duque de Alba que los habitantes del pueblo lograron conseguir en 1852 tras un largo proceso judicial. Esta fiesta, declarada de Interés Turístico Regional en 2005, tiene un gran valor histórico y cultural, y ofrece diversas actividades para todos los gustos.

¿Qué ver en San Felices de los Gallegos?

San Felices de los Gallegos es un pueblo con mucho encanto que ofrece al visitante numerosos atractivos turísticos. Su casco histórico está declarado Bien de Interés Cultural y conserva edificios emblemáticos como el castillo-fortaleza del siglo XIII, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción del siglo XVI o la ermita del Humilladero del siglo XVII. El pueblo también cuenta con un rico patrimonio natural, ya que se encuentra dentro del Parque Natural Arribes del Duero, un espacio protegido que alberga una gran diversidad de flora y fauna. Desde San Felices se pueden realizar rutas senderistas o en bicicleta por los impresionantes cañones del río Águeda o por las zonas adehesadas donde pastan los toros bravos

Origen del noveno de San Felices de los Gallegos

El origen del noveno se remonta al siglo XV, cuando la Corona de Castilla estaba en disputa entre Isabel I “La Católica” y Juana “La Beltraneja”.

Duque de Alba
Duque de Alba
Juana la Beltraneja
Juana la Beltraneja
Isabel-la-Catolica
Isabel-la-Catolica

“ El origen de esta disputa se remonta a la muerte de Enrique IV de Castilla en 1474, que nombró como heredera a su hija Juana, aunque su paternidad era puesta en duda por muchos nobles y por su media hermana Isabel. Esta última se había casado en 1469 con el heredero de Aragón, Fernando, formando una unión que cambiaría el destino de la península ibérica. Isabel se autoproclamó reina de Castilla con el beneplácito de la mayoría de la nobleza y del reino de Aragón, mientras que Juana contrajo matrimonio con el rey de Portugal, Alfonso V, que reclamó la corona castellana con el apoyo de Francia, que veía con recelo el creciente poder de la unión de Castilla y Aragón. La rivalidad entre las dos pretendientes al trono desató una guerra civil que se prolongó hasta 1479, año en el que Isabel y Fernando, los futuros Reyes Católicos, lograron imponerse militarmente a sus contrincantes. La paz se selló con el Tratado de Alcáçovas, por el que Juana renunciaba a sus derechos sucesorios y se recluía en un convento, mientras que Isabel y Fernando consolidaban su reinado y preparaban el camino para la unificación de España.”

 El Duque de Alba apoyó a esta última y recibió como recompensa el señorío de San Felices de los Gallegos y otros pueblos cercanos. El Duque impuso a los vecinos un impuesto llamado el noveno, que consistía en entregar una novena parte de sus cosechas.

Los habitantes de San Felices no estaban conformes con este tributo y decidieron reclamar su derecho a no pagarlo. Para ello, recurrieron a la justicia y formaron una comisión de magistrados que defendió su causa ante la Audiencia Territorial de Valladolid. Tras varios años de litigio, el 11 de mayo de 1852 se dictó una sentencia favorable a los demandantes, que anuló el pago del noveno por considerarlo una prestación abolida por la ley, procedente de señorío jurisdiccional y vasallaje.

¿Cúando se celebra el noveno de San Felices de los Gallegos?

Desde entonces, cada año se celebra el noveno en San Felices de los Gallegos como una fiesta popular que recuerda la victoria del pueblo frente al poder feudal. La fiesta del noveno de San Felices de los Gallegos se desarrolla durante varios días en el mes de mayo, en fechas cercanas a la de la abolición del tributo del noveno y tiene un marcado carácter taurino. Se realizan encierros, suelta de vaquillas, capeas y novilladas en la plaza de toros del pueblo.

Además, la fiesta cuenta con otros actos culturales y lúdicos, como el desfile de gigantes y cabezudos, verbenas, concursos, exposiciones y degustaciones gastronómicas. La fiesta también tiene un componente religioso, ya que se celebra una misa en honor a San Isidro Labrador, patrón de los agricultores.

La plaza de toros de San Felices de los Gallegos

Una de las particularidades de esta celebración es la construcción de la plaza de toros donde se celebran las actividades taurinas. En este proceso participan los vecinos del pueblo, que utilizan los carros de labranza para la confección de la misma.

El noveno de San Felices de los Gallegos

Pero el paso previo a la construcción es el sorteo, que determinará el emplazamiento de cada uno de los carros. Para ello, se entrega un papel a cada uno de los propietarios de los carros y una mano inocente decide la disposición.

Finalizado el sorteo, los carros se empiezan a colocar desde la torre de las campanas hasta que el círculo se cierra. Encima de los carros se colocan unos tablones de madera, que los vecinos denominan palenques, donde se sube la gente para ver llegar el encierro o para disfrutar de las capeas y festivales. Todo este proceso es dirigido y supervisado por el alguacil del Ayuntamiento.  ​

Este proceso de construcción no ha variado del utilizado por los impulsores del festejo, hecho que convierte al coso de San Felices de los Gallegos en el único que hoy en día se construye con carros de madera.

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